La transformación académica de la UV
Raúl Arias Lovillo
Raúl Arias Lovillo
Las grandes transformaciones institucionales en las universidades se producen cuando la madurez política de las comunidades converge con la viabilidad y la racionalidad de un proyecto académico. Se llevan a cabo por comunidades que, guiadas por el proyecto de renovación y de cambio, han cobrado conciencia de su papel histórico y de la responsabilidad que la sociedad les encomendó frente a una realidad marcada por la necesidad de superar retos y generar nuevas alternativas.He creído siempre que pertenezco a una comunidad de estudiantes, académicos y trabajadores, forjados en el esfuerzo y la voluntad de estudiar y de mejorar como seres humanos y como miembros de la Universidad Veracruzana.Con ellos, con su fuerza moral y con su voluntad política estamos llevando a cabo las grandes transformaciones académicas de la institución. Lo estamos haciendo hoy, y este es un proceso imparable en el que participamos la gran mayoría de los universitarios.Dicho de otra forma: en la Universidad Veracruzana predomina la inexorable convicción de que vivimos en una casa común que es nuestra UV, y la cual habremos de transformar hasta llevarla a sus más altos niveles de calidad y excelencia académica.Los avances logrados en la investigación, la creciente articulación de nuestros programas y proyectos, nuestras fortalezas -que cada vez son más y más fuertes- y, definitivamente, el creciente reconocimiento de organismos e instituciones externas a la UV, nos demuestran que la transformación académica que nos propusimos llevar a cabo está en marcha y es irreversible.El reciente reconocimiento a los posgrados, es indudablemente un ejemplo más de este esfuerzo colectivo, de la decisión de académicos y estudiantes de situarse en niveles de excelencia y de competitividad. De ellos es este logro. Asimismo, debo decir -sin demérito de nadie- que el trabajo desarrollado, el especial compromiso con el proyecto de superación que se había planteado, y el empeño demostrado por el doctor Porfirio Carrillo al frente de la Unidad de Estudios de Posgrado, merece el reconocimiento de nuestra comunidad.En dos años pasamos de 13 a 24 programas de posgrado en el Padrón de Excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Y hay dos más que seguramente ingresarán en estos próximos días. Se dice fácil, pero con estas cifras hemos superado un límite histórico que parecía fatal en programas en el padrón, por lo que hoy podemos decir con orgullo y satisfacción que hemos logrado un avance de casi el 100 por ciento.La UV, desde la autonomía universitaria, apoyados en los círculos académicos virtuosos que se han generado en la institución, han ido creciendo y sus resultados están hoy a la vista: cada vez se habla más y mejor de la UV. La máxima casa de estudios de Veracruz es hoy una potencia en posgrados en toda la región sur-sureste, y suma sus fortalezas a las grandes universidades de México.Pero preciso una cosa que nace de nuestras propias convicciones. No podemos conformamos con lo que hemos hecho. No es de la estructura moral de los universitarios sentarse a ver pasar los restos de nuestros anacronismos o de nuestras insuficiencias. No. Estamos decididos, aquí y ahora, a resolver nuestras asignaturas pendientes como las relacionadas con el Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF) o nuestras formas obsoletas de organización académica. Todo eso, junto con otros problemas, vamos a superarlos uno a uno.Así somos en la UV. Nos oponemos a la indolencia y al conformismo. Esta es la identidad de una universidad como la nuestra: una universidad pública del siglo XXI que forma a sus egresados en los altos niveles de conocimiento y en las destrezas de su aplicación; una universidad que forma a sus estudiantes en los valores y compromisos con la construcción de una sociedad más justa, mejor en lo social, en lo cultural y lo moral.Una Universidad Veracruzana, en suma, educativa, científica y moralmente fuerte, que constituye el espacio público por excelencia de las nuevas generaciones que habrán de pensar y fabricar el Veracruz del futuro.
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