El Borrego: vigía histórico de Orizaba
Aquí se desarrolló una defensa histórica contra los franceses; hoy es un lugar ideal para el ecoturismo y el deporte
El Mundo de Orizaba /El Mundo de Orizaba
México 04 de agosto, 2008
México 04 de agosto, 2008
Una de las bellezas naturales que destaca de entre la mancha urbana de Orizaba es el cerro del Borrego. Decenas de personas lo visitan día tras día para hacer ejercicio e independientemente del esfuerzo que se requiere para subir a la cima, en dicha área hay aditamentos para trabajar diferentes partes del cuerpo.
Otros, en cambio, se limitan sólo a recorrerlo. También hay a quienes les causa curiosidad conocer las cuevas o escondrijos naturales que también forman parte de su relieve, propios para realizar deportes extremos.
Independientemente de la biodiversidad que ahí converge, este sitio se distingue por haber sido escenario de uno de los episodios de la Batalla del 5 de Mayo.
El ascenso
Dependiendo de la experiencia, agilidad y condición física que posea, puede llegar a la cima de este cerro en 25 o hasta 90 minutos.
En el gimnasio ecológico que se encuentra en la parte alta, se pueden hacer abdominales, utilizar las barras paralelas o bien levantar pesas.
Dado el clima y la humedad que imperan en este punto, el visitante disfruta los beneficios de ejercitarse al aire libre y, literalmente, vivirlo no tiene precio.
El horario que regularmente manejan es de 7:00 a 16:00 horas.
Experiencia extrema
Junto a los vestigios de lo que en su momento fungió como un pequeño fuerte, se encuentra la antigua torre del guardabosques que es utilizada para practicar rappel. De esa misma estructura hacia un árbol, se implementó la tirolesa. Las formas caprichosas del Cerro del Borrego son utilizadas por los amantes de los deportes extremos. La cueva conocida como ‘la del diablo’, con una caída vertical de aproximadamente 15 metros, es visitada por quienes gustan de la espeleología. Lo mismo pasa con la ‘del águila’, ubicada a la mitad del camino hacia Ixhuatlancillo.
Para internarse en ambas, además de tener la preparación adecuada, es necesario contar con la supervisión de un guía.
Descender esta montaña puede hacerse hacia tres diferentes rutas: una opción es bajar por Sur 18, que es también la entrada al lugar; otra es caminar para llegar hasta la colonia Tlachichilco; o si lo prefiere, continuar hacia Ixhuatlancillo.
Esta última tiene la peculiaridad de conducirlo a un santuario de helechos arborescentes, que supuestamente datan de la época de los dinosaurios.
Valor histórico Por ser un lugar intermedio entre Veracruz y Puebla, Orizaba sirvió de trinchera al ejército francés cuando la guerra entre su nación y México estaba en boga. En 1862 las tropas encabezadas por el general Jesús González Ortega se apostaron en el Cerro del Borrego para hacerle frente a la invasión; a pesar de lo heroico de la gesta los liberales no corrieron con suerte, de ahí que se recuerde este pasaje con un dejo de tristeza.
Como un homenaje a los cientos de hombres que perdieron la vida en ese lugar, se colocó la ‘Cruz de la Paz’. La figura permanece en la cima del cerro desde el 15 de agosto de 1862 y se encuentra a la altura del boquete denominado ‘cueva del francés’. Supuestamente sirvió de escondite o tumba para un soldado de esa nacionalidad, de ahí el nombre.
Además de los tres cañones que son mudos testigos de la artillería utilizada, en la primer parte del recorrido hacia la cima se encuentra un grabado que en español se leería como ‘armada francesa’.
Otros, en cambio, se limitan sólo a recorrerlo. También hay a quienes les causa curiosidad conocer las cuevas o escondrijos naturales que también forman parte de su relieve, propios para realizar deportes extremos.
Independientemente de la biodiversidad que ahí converge, este sitio se distingue por haber sido escenario de uno de los episodios de la Batalla del 5 de Mayo.
El ascenso
Dependiendo de la experiencia, agilidad y condición física que posea, puede llegar a la cima de este cerro en 25 o hasta 90 minutos.
En el gimnasio ecológico que se encuentra en la parte alta, se pueden hacer abdominales, utilizar las barras paralelas o bien levantar pesas.
Dado el clima y la humedad que imperan en este punto, el visitante disfruta los beneficios de ejercitarse al aire libre y, literalmente, vivirlo no tiene precio.
El horario que regularmente manejan es de 7:00 a 16:00 horas.
Experiencia extrema
Junto a los vestigios de lo que en su momento fungió como un pequeño fuerte, se encuentra la antigua torre del guardabosques que es utilizada para practicar rappel. De esa misma estructura hacia un árbol, se implementó la tirolesa. Las formas caprichosas del Cerro del Borrego son utilizadas por los amantes de los deportes extremos. La cueva conocida como ‘la del diablo’, con una caída vertical de aproximadamente 15 metros, es visitada por quienes gustan de la espeleología. Lo mismo pasa con la ‘del águila’, ubicada a la mitad del camino hacia Ixhuatlancillo.
Para internarse en ambas, además de tener la preparación adecuada, es necesario contar con la supervisión de un guía.
Descender esta montaña puede hacerse hacia tres diferentes rutas: una opción es bajar por Sur 18, que es también la entrada al lugar; otra es caminar para llegar hasta la colonia Tlachichilco; o si lo prefiere, continuar hacia Ixhuatlancillo.
Esta última tiene la peculiaridad de conducirlo a un santuario de helechos arborescentes, que supuestamente datan de la época de los dinosaurios.
Valor histórico Por ser un lugar intermedio entre Veracruz y Puebla, Orizaba sirvió de trinchera al ejército francés cuando la guerra entre su nación y México estaba en boga. En 1862 las tropas encabezadas por el general Jesús González Ortega se apostaron en el Cerro del Borrego para hacerle frente a la invasión; a pesar de lo heroico de la gesta los liberales no corrieron con suerte, de ahí que se recuerde este pasaje con un dejo de tristeza.
Como un homenaje a los cientos de hombres que perdieron la vida en ese lugar, se colocó la ‘Cruz de la Paz’. La figura permanece en la cima del cerro desde el 15 de agosto de 1862 y se encuentra a la altura del boquete denominado ‘cueva del francés’. Supuestamente sirvió de escondite o tumba para un soldado de esa nacionalidad, de ahí el nombre.
Además de los tres cañones que son mudos testigos de la artillería utilizada, en la primer parte del recorrido hacia la cima se encuentra un grabado que en español se leería como ‘armada francesa’.
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